 |
 |
 |
BUSCADOR DE TRUCOS GUIAS Y ARTíCULOS |
 |
|
|
|
|
|
|
 |
Análisis
Gothic
Género:
RPG
Compañía:
-
Distribuidora:
-
Plataforma:
PC |
|
|
|
 |
Juan J. Fermín
(szandor@ludics.com)
Los juegos de rol están en boca de todos. Bien es cierto que esta fama se debe, en muchos casos, a unos medios de comunicación que prefieren alimentar con morbo sus índices de audiencia, en vez de ofrecer una información seria y contrastada.
De hecho, la caza de brujas ha sido de una magnitud tal que muchos creen que jugar al rol equivale a hacer el vándalo, cuando no algo peor, muy lejos pues de la verdadera imagen: la de unos amigos sentados delante de una mesa con libros y dados. Al margen de la televisión, el rol ha gozado del favor del público desde el momento en el que se adaptaron al formato informático. Han triunfado muchos títulos, cada uno en su propio estilo, pero quizá lo que se venía echando de menos era un mejor aprovechamiento del hardware. Y me explico: el género sigue apegado a los gráficos en 2D o la clásica perspectiva isométrica. Salvando excepciones, como Vampire: The Masquerade o Deus Ex, escasean los títulos que aprovechen la espectacularidad de los gráficos en primera o tercera persona. Por eso supone toda una alegría el disfrutar de juegos como el que hoy nos ocupa, Gothic, el cual viene arropado además por una serie de virtudes adicionales que procederemos a describir.
La historia que nos cuenta Gothic es bastante peculiar: hace algún tiempo hubo una violenta guerra entre orcos y humanos. El rey de estos últimos, para paliar sus efectos, recurría al oro de una mina, la más importante de todo el reino. Esas necesidades endurecieron aún más las condiciones de vida de los esclavos que trabajaban en las minas, que acabaron por rebelarse. Para recuperar el control sobre la producción de oro, el rey tomó una decisión: ordenó que toda la región fuera sellada con una barrera de energía mágica, de la que se puede entrar, pero nada vivo puede salir.
Era una jugada inteligente: los mineros se vieron obligados a seguir trabajando, para poder canjear su oro por los recursos básicos que necesitaban del exterior. Al cabo de los meses, los esclavos acabaron sus propias sociedades, con sus propios gobiernos y leyes. Paradójicamente, el encierro al que estaban forzados les inspiró una falsa idea de libertad, algo que sin duda entraba en las previsiones del astuto rey. Estando relativamente contentos, los trabajadores no sólo abandonaron cualquier intento serio de rebelión, sino que además exprimieron las minas con mayor ahínco.
Nuestra aventura tiene como protagonista a un indeseable de poca monta, que es enviado al peculiar destierro de las minas. Pero cuando se disponen a introducirlo en el interior de la cúpula mágica, alguien desliza entre sus ropas un importante mensaje dirigido al mago más poderoso del lugar. A partir de ese punto, comienza toda una odisea, que acarreará consecuencias imprevisibles sobre el destino de todo el reino.
Cuando empecemos a jugar, lo primero que llamará nuestra atención será el grado de libertad casi absoluta que disfrutamos. Me recuerda, en este aspecto, a Fallout: no hay pautas a seguir. Somos libres de vagar por el mundo de Gothic, dedicándonos a explorar, a cazar monstruos o sirviendo a los personajes secundarios. Pero, como sucede en la vida real, al principio debemos ser muy prudentes. Cada uno de los tres clanes en los que se divide la región tiene sus propias leyes y, hasta que no las conozcamos, es bastante fácil buscarse problemas con personajes más fuertes y hábiles que el nuestro. Tampoco la fauna se organiza según un esquema, si no se anda con cuidado, rehuyendo zonas cerradas como los bosques, es fácil tropezar con criaturas de muy alto nivel, capaces de matarnos de un solo golpe.
Esa libertad se extiende también a nuestro propio personaje. Al contrario que en la mayoría de los juegos de rol, no nos encontraremos una biografía prefabricada, ni siquiera se nos obligará a elegir una profesión. Seremos nosotros mismos quienes potenciaremos unas características en detrimento de otras, a medida que vayamos subiendo de nivel, enfocando el desarrollo de nuestro héroe hacia el combate o la magia, por ejemplo.
Este desarrollo, por cierto, se ha planteado de manera bastante realista: tendremos que encontrar maestros que nos adiestren (a cambio nos pedirán un cierto número de puntos de desarrollo y de dinero). Algunos maestros nos ayudarán a aumentar nuestra fuerza o habilidad, otros nos enseñarán a pulir nuestro talento con un tipo de arma o con la magia.
Gothic nos proporciona una experiencia muy peculiar, la de hacernos creer que somos nosotros quienes vamos configurando la trama. Hay tantas cosas que hacer a lo largo y ancho de su mundo que, en ningún momento, tendremos la sensación de estar obligados a interpretar un papel determinado. No hay ninguna misión primordial que cumplir, o al menos aparece minimizada, y el reto consiste en algo tan aparentemente simple como el sobrevivir. El mérito del juego es hacer de ello toda una aventura, llena de sorpresas y sobresaltos.
Desde un punto de vista gráfico, hablamos de un juego en tercera persona. En cuanto a espectacularidad visual, Gothic no puede competir con lo mejor de otros géneros, pero tenemos que tener en cuenta que hablamos de un juego de rol, y a cambio de ofrecernos un mundo tremendamente amplio y rico, se ha tenido que equilibrar la calidad con el rendimiento, para reducir al máximo los tiempos de carga. De hecho, estos son muy poco frecuentes, algo que es de agradecer. Aún así, no hablamos de gráficos pobres, muy al contrario. Las transiciones entre el día y la noche, con sus periodos intermedios de alba y ocaso, resultan muy naturales, haciendo un sabio manejo de la paleta de colores. Otros efectos de luz, especialmente los de las antorchas, han sido también muy bien trabajados. El modelado de los escenarios y personajes resulta bastante correcto aunque, vuelvo a insistir, usan texturas un tanto simples que si bien cumplen sobradamente con su cometido, tampoco nos moverán al asombro. En general, un notable alto para los gráficos.
El sonido es muy bueno, empezando por las voces, que resultan muy abundantes a lo largo de todo el juego. Pero además contaremos con toda una suerte de efectos acústicos para envolvernos de lleno en la aventura: conversaciones entre personajes secundarios, los ruidos propios de la actividad que estén realizando en ese momento, el sonido de pájaros e insectos en el bosque... La música es bastante discreta y adecuada, y se ha hecho de ella un excelente uso: cuando no es necesaria, desaparece para otorgar protagonismo a los efectos de sonido.
Pero Gothic tiene un importante punto negro: el interfaz. Por alguna extraña razón, para realizar las acciones habituales, como recoger un objeto, establecer una conversación o atacar, tendremos que pulsar a la vez dos teclas, por defecto, las de avanzar y acción. No entiendo por qué se ha decidido emplear este sistema, y durante el juego se revela como algo incómodo, a lo que cuesta acostumbrarse. A eso sumamos la imposibilidad de configurar las teclas del ratón a nuestro entero gusto. Tampoco podremos personalizar las teclas de acceso rápido a las armas (podemos usar, indistintamente, un arco y un arma de mano), a los hechizos ni a las pociones.
El juego disimula muy bien estas faltas, gracias a sus virtudes. Por ejemplo, el territorio ha explorar es bastante amplio. No tanto como juegos como Fallout o Baldur’s Gates, pero hay que tener en cuenta que, al tratarse de un juego en tercera persona, la escala del paisaje también es mucho mayor, de tal manera que se invierten muchísimo tiempo en atravesar la región de parte a parte. También necesitaremos varias horas en completar la aventura (unas cien). No sólo por el gran número de cosas que hay que hacer, sino también porque para cumplir muchas de ellas, tendremos que esperar, haciendo otras cosas, hasta conseguir el nivel de habilidad adecuado.
Por lo demás, hay que destacar el gran número de personajes con los que interactuar. Todos ellos están bien caracterizados, incluyendo a los personajes de segunda o tercera fila, y gozan de una buena inteligencia artificial. Tomarán buena nota de tu actitud, y reaccionarán en consecuencia. En los combates serán bastante correosos, buscando tus flancos, y si comprenden que tienen las de ganar, serán capaces de perseguirte, incluso a nado.
Antes de terminar y hacer balance, no me resisto a incluir aquí una serie de consejos útiles. El más importante es que seas muy cuidadoso, en todos los aspectos. En las ciudades resiste la tentación de colarte en las viviendas y, mucho menos el registrarlas (y si lo haces, aprovecha cuando no haya testigos). Tampoco busques pelea, sobre todo al principio, pero si de todos modos te obligan a combatir, no tengas reparos en echar a correr si las cosas se ponen difíciles.
Más consejos: nada más empezar, busca a una pareja de cazadores que se encuentran al norte del puente que conduce al Campamento Viejo (Old Camp), y haz que te enseñen a sacar los dientes, pieles y garras de los animales que mates. A cambio te pedirán dinero, pero el rendimiento que podrás conseguir a cambio de esas habilidades compensan de sobra ese gasto inicial. También debes en cuenta que no hay prácticamente límites a los objetos que puedas llevar, así que no tengas reparos en recoger todo aquello que te encuentres.
Resumiendo, las sensaciones que me ha proporcionado Gothic han sido muy buenas. Es un juego muy sólido, en todos los aspectos, salvando el pequeño inconveniente de los controles. Sin duda, a los jugadores más puristas, en especial aquellos que en su día disfrutaron con el Fallout o el Baldur’s Gates, también les atraerá este título. Pero, y esto es muy importante subrayarlo, no está traducido al castellano, así que no es en absoluto recomendable para aquellos usuarios que no tengan unos conocimientos mínimos de inglés (o de alemán, ya que en este idioma se lanzó la primera versión).
|
|
|
 |
 |