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Análisis
Max Payne
Género:
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Compañía:
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Distribuidora:
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Plataforma:
PC |
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Juan J. Fermín
(szandor@ludics.com)
Nadie puede dudar que el mundo del videojuego ha evolucionado, moviendo una cantidad de talento y de recursos que, en algunos casos, son similares a los del cine. Hubo un tiempo en que los videojuegos eran cosa de niños, pero hoy día no es sorprendente ver a padres de familia ojeando la sección de juegos en cualquier tienda con el mismo entusiasmo que sus hijos. Este tremendo desarrollo implica que cada día sea más difícil innovar. A lo largo del año surge una avalancha de títulos, casi a diario, pero nos sobrarían dedos para contar cuáles de ellos merecen un mínimo de atención. Max Payne es uno de esos títulos. Algo nuevo y rompedor, que se abre camino hacia lo más alto entre ese inmenso montón de "clónicos de".
Max Payne es, ante todo, un matrimonio a priori imposible, entre el frenesí de un juego de acción 3D y una historia de novela negra, casi gótica. Tan magistral resulta el argumento que ya se ha puesto en marcha el proyecto para llevarlo a las pantallas de cine. El método para introducirnos en esa historia es tan simple como efectivo: viñetas de cómic, con fotografías reales, desdibujadas por un efecto acuarela, sobre la voz en off del propio protagonista. Es así como Max Payne nos cuenta su historia, la de un policía que pierde a su familia a mano de unos ladrones enganchados a una nueva droga de diseño, y que a partir de entonces convierte la lucha contra el tráfico de drogas en su único estímulo. Inflitrado en una de las más poderosas bandas mafiosas de la ciudad, ciertos acontecimientos le obligaran a embarcarse en una lucha en solitario, buscando más su propia destrucción que la de sus enemigos, en el escenario de una Nueva York nocturna, azotada por una terrible tormenta de nieve.
Pero la calidad del conjunto no termina en el argumento. El juego incluye una increíble novedad, el "bullet time", el tiempo bala. Básicamente, consiste en que podemos ralentizar el tiempo presionando un botón. ¿Recuerdas esas espectaculares escenas de Mátrix, ¿a cámara lenta? Además de su indudable valor estético podremos apuntar con mayor precisión (imagínate arrojarte de espaldas hacia el suelo, entre los surcos abiertos por las balas en el aire, mientras disparas frenéticamente con dos pistolas). Incluso sin contar con las posibilidades del "tiempo bala", la acción está perfectamente dosificada, ya que otra de las novedades contempladas en este juego, es que la dificultad en todo momento se ajusta a nuestras posibilidades. Eso implica que el juego no llegará en ningún momento a aburrirnos ni por ser demasiado fácil ni por ser demasiado difícil.
El apartado gráfico es sobresaliente. Precisamente por ello, se exige una máquina de última generación para disfrutar el juego al máximo de sus posibilidades (es decir, ordenadores con 1 Ghz o más, equipados con tarjetas gráficas de 64 megas). A cambio de tantas exigencias en el hardware, podremos disfrutar de unos entornos modelados con increíble fidelidad, donde se han empleado fotografías reales para crear ciertas texturas (por ejemplo, muchos de los cuadros o pósters que aparecen a lo largo del juego), o de espectaculares efectos de luz en disparos y explosiones.
El diseño de los escenarios roza la perfección cinematográfica. Por ejemplo, el water de un burdel parece precisamente eso: con paredes cubiertas de suciedad, losas caídas, rollos de papel tirados por los suelos, jeringuillas vacías, incluso, algún que otro mafioso enemigo al que sorprendemos con los pantalones bajados y un periódico en la mano.
Sin embargo, y pese a la calidad del engine gráfico, el sonido no se queda atrás. No ya por su calidad o por el magnífico uso de las posibilidades 3D (este es uno de los pocos juegos donde realmente uno puede localizar la posición exacta de un enemigo por el sonido que produce al hablar o moverse). Si no también porque, y esta también es una novedad, podremos oír las conversaciones de nuestros enemigos, mientras les acechamos detrás de una esquina. No sabría explicar la sensación que produce oír a alguien a quien vamos a matar, hablar tranquilamente del frío que hace o de la última película que vio en el cine. Y todo ello en una traducción al castellano que roza la perfección.
La jugabilidad es, simplemente, soberbia. Los controles son muy asequibles, incluyendo los relativos al control del "tiempo bala", y bastan cinco minutos para hacerse con el manejo del juego. Pese a ser un arcade en tercera persona, el movimiento de la cámara está optimizado al máximo, y en todo momento tendremos una visión clara de la acción. El interfaz también es muy intuitivo, y en pantalla tendremos una información constante de nuestro estado de salud, de la munición y del índice de "tiempo bala" (que se agota un tanto cada vez que lo usamos, y se repone cuando matamos a un enemigo o, sencillamente, dejamos que pase el tiempo).
Hay muchas más cosas interesantes en este juego. Una de ellas es la IA de nuestros enemigos. Como ya he señalado, no sólo están dotados de una fantasmal sensación de vida, sino que su eficiencia en combate puede llegar a sorprendernos. Por ejemplo, los más peligrosos o mejor entrenados pueden volcar mesas para ponerse a cubierto de nuestras balas, buscaran el abrigo de vehículos o columnas o, en algunos casos, se asomaran a la esquina donde estamos escondidos, temerariamente, dispuestos a disparar primero y preguntar después.
Según palabras de la propia Remedy, la compañía responsable del juego, en las primeras fases del proyecto había contemplado la opción de incluir modalidad multijugador, pero luego la abandonaron porque, según ellos, el mercado ya cuenta con muy buenos títulos en esa línea, y ellos preferían crear un buen juego para un solo jugador. Evidentemente, han conseguido de largo sus propósitos, pero a costa de sacrificar un aspecto que hubiera sido muy interesante (el juego en red), y que ciertos jugadores valoran mucho, incluso más que el juego en solitario. A cambio, Remedy incluye en el CD del juego todas las herramientas necesarias para la edición de modelos y niveles, lo que nos promete una cantidad inagotable de nuevos niveles y de modificaciones disponibles gratuitamente en Internet. Una de las propuestas ya puestas en marchas, como no podía ser menos, es una adaptación del juego al universo de Matrix.
El único defecto del conjunto es, paradójicamente, su gran calidad. Max Payne es tan bueno y absorbente que el juego se nos quedará corto, pese a que tardaremos entre 12 y 20 horas para completarlo. Pero, sin duda, serán las horas más divertidas y mejor aprovechadas que podrás pasar frente a la pantalla.
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