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Análisis
La Fuga De Monkey Island
Género: -
Compañía: -
Distribuidora: -
Plataforma: PC

 
Juan J. Fermín (szandor@ludics.com)

En este mundo de los juegos, cada género dispone de un título emblemático, que se ha convertido en legendario gracias a sus virtudes, y a partir del cuál se inspiran o directamente se clonan el resto de los juegos. Por ejemplo, casi todos recordaríamos al Quake si habláramos de acción en primera persona, o al Warcraft, en el caso de que quisiéramos elegir el título más representativo de la estrategia en tiempo real. En el caso de las aventuras gráficas, ese título sería Monkey Island. Su jugabilidad, su ingente cantidad de situaciones que resolver y, sobre todo, su disparatado sentido del humor, le hicieron un hueco permanente en la memoria y en el corazoncito de los aficionados.

Ahora bien, después de dos capítulos gloriosos, el tercero se hizo esperar unos años, y no fue acogido con un entusiasmo general por parte del público. Amén de los defectos que el juego pudiese tener, muchos aficionados vieron en él a un mero reciclaje de las situaciones y chistes vistos anteriormente. Es decir, que muchos jugadores que se acercaban por primera vez al mundo piratil de Guybrush no acabaron de verle la gracia. Sobre todo en un tiempo en que se exige que el héroe sea capaz de cortar, aplastar y desintegrar a sus enemigos, a la vivo y en directo.

Sin embargo, aquí tenemos una nueva entrega de las aventuras de nuestro pirata ¿favorito?, dispuesto a demostrarnos que el género de la aventura gráfica sigue vivo y tiene cabida en el actual panorama del software de entretenimiento. Es decir: que no todo va a ser llenar la pantalla de ejércitos en combate y cuerpos horriblemente mutilados.

¿Qué es La Fuga de Monkey Island? Algo así como una película de los Monty Python, sustituyendo el humor negro por una inocente capa de pintura blanca, una sucesión de situaciones jocosas y de situaciones delirantes. Todo empieza cuando nuestro ¿intrépido? pirata, Guybrush, regresa de su largo viaje de bodas. Su flamante esposa, la gobernadora de Isla Melée, ha sido declarada muerta durante su ausencia. No sólo se ha quedado vacante su puesto, sino que además, se ha contratado a una empresa de demoliciones para echar por tierra su casa. A partir de aquí, la peculiar inteligencia de Guybrush se pone en marcha para resolver el problema y averiguar quién es el responsable, un tal Cangu, relacionado a su vez con el misterio del Insulto Definitivo.

El aspecto gráfico es uno de los puntos fuertes del juego. Se ha empleado la técnica de superponer personajes tridimensionales sobre fondos en 2D. Si bien el diseño de estos personajes no es espectacular, teniendo en cuenta las posibilidades actuales, en ningún momento desentonan con el entorno, ni presentan defectos apreciables. Los gráficos de fondo son bastante espectaculares, muy coloristas y desenfadados, toda una delicia.

Pero sin duda, el apartado que merece matrícula de honor son las traducciones al castellano de las abundantes conversaciones que llenan el juego. Los actores de doblaje han hecho tan bien su trabajo, que basta escuchar a cualquier personaje, para hacerse una idea muy correcta de cuál es su personalidad. Genial no sólo los actores principales, sino también los secundarios (sólo el escuchar aquel operario de catapulta con acento italiano, o a aquel cocinero francés, dan ganas de reír) Sobresaliente para todo el equipo de doblaje, con Antonio Fernández Murillo, la voz de Guybrush, a la cabeza.

Y sobresaliente también para los guionistas. No sólo la historia es interesante desde el primer momento, sino que además rezuma sentido del humor. Hay una multitud de momentos y personajes memorables, de chistes basados en el absurdo y en la parodia, por ejemplo cuando Guybrush se sienta en un banco y exclama que la vida es como asaltar barcos, porque nunca sabes que te vas a encontrar... Sin duda, este es el punto fuerte de todo el conjunto, hasta el punto que te detendrás a hacer algo o a hablar con cualquier personaje sólo por darte el gusto de escuchar las ocurrencias de los personajes.

Por si eres nuevo en este terreno, debes de saber que el sistema de juego de Monkey Island es bastante simple: para poder avanzar necesitas tener el objeto adecuado y usarlo allí donde sea preciso. Tu personaje no puede morir, y es virtualmente imposible 'meter la pata', es decir, llegar a una situación en la que tengas que reiniciar el juego. Dicho así, parece que todo va a ser fácil, e incluso aburrido. Podrías decirme 'Jo, si Guybrush necesita bajar un barranco, sólo necesita encontrar una cuerda y asunto resuelto'. Pero nada de eso, amigo. En realidad, los objetos tienen un uso insospechado, e incluso absurdo, o se tienen que usar en combinación con otro objeto, o usarlos en presencia de alguien en concreto o... Supongo que ya coges la idea. De hecho, hay situaciones que pueden llegar a desesperar al jugador, incapaz de averiguar qué demonios tiene que hacer, y las pistas brillan por su ausencia a lo largo del juego. De hecho, me he encontrado puzzles que no se pueden solucionar ni por casualidad, y que obligarán al jugador bien a consultar una guía del juego o bien a practicar Lanzamiento de Hardware Por La Ventana, impresora, escanner y joypad incluidos.

Lo dicho no supone un defecto porque, insisto, siempre se puede consultar a un jugador más avanzado o a cualquiera de las guías escritos por ellos, sin embargo, lo que no tiene arreglo, es la interfaz del juego. Este es su auténtico punto negro. Se ha eliminado el uso del ratón, y el personaje ha de manejarse con el joypad o con las teclas, en plan juego de acción. Y no es un control en absoluto preciso. Primero hay que girar al personaje en la dirección adecuada y luego pulsar arriba, y cuesta acostumbrarse, eso sin contar que, cuando el personaje se encuentra algún obstáculo, da automáticamente media vuelta para seguir avanzando. Puede llegar a desesperar el hecho de verlo correr en dirección contraria a la que queremos ir. En mi modesta opinión, hubiera sido mucho más sencillo y ameno un simple click para determinar el sitio al que queremos ir.

Concluyendo: pese a sus pequeños defectos, La Fuga de Monkey Island es un juego absolutamente recomendado, incluso para aquellos que desconocen o que miran con recelo todo lo que lleve la etiqueta de 'aventura gráfica'. El buen aspecto de sus gráficos, las melodías que acompañan a la acción, el increíble trabajo hecho con las voces y, por supuesto, el tremendo sentido del humor que lo impregna y cohesiona todo, se unen para crear a un juego que merece un 9 sobre 10 y que, por lo que a mí respecta, se ha convertido en lo mejor de su clase a día de hoy.
 
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