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Análisis
Baldur's Gate II: Shadows Of Amn
Género:
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Compañía:
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Distribuidora:
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Plataforma:
PC |
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Juan J. Fermín
(szandor@ludics.com)
Desde los tiempos del Zelda y el Phantasy Star, no pierdo la oportunidad de ver un nuevo juego de rol. Y en los últimos meses, esperaba con especial impaciencia dos títulos en concreto. Uno de ellos era el Diablo 2, que apareció allá por el mes de Junio. El otro, que se ha hecho esperar un poco más, era el Baldur's Gate 2.
Pero no os engañéis: incluso aquellos que nos dedicamos a analizar los juegos, ya sea por profesión o afición, andamos muy lejos de ser imparciales. Hay títulos que, de antemano, condenamos a ser buenos, y hay otros títulos que recibimos con mala cara mucho antes de instalarlo en nuestro disco duro. Con respecto al Baldur's Gate 2, mantenía esta última actitud. De alguna manera, estaba ansioso por verlo para comprobar que era tan mediocre como yo lo intuía.
El motivo de este talante crítico se debe a una razón muy simple: no me gustó en absoluto la primera parte de Baldur's Gate. Su argumento era excesivamente simple, simple hasta el ridículo en algunos casos, demasiado infantil para mantener pegado a la pantalla a un señor que luce perilla desde hace algunos años. A eso se unía una serie de defectos que no vamos a comentar aquí, lo suficientemente graves a mi juicio como para arrojar aquel carísimo DVD por el que pagué casi nueve mil pesetas al más oscuro rincón de mi archivador de CD's.
Pero ahí estaba yo, pese a todo, con la pantalla de presentación del Baldur's Gates 2 en el monitor, con abundante Coca-Cola y tabaco a mano, dispuesto a ver qué clase de trabajo habían hecho los muchachos de Interplay.
Pero me bastaron cinco minutos para llegar a la conclusión de que Baldur's Gate 2 es un gran juego. En sí mismo, el concepto es el mismo que su primera parte, el sistema y la interfaz son prácticamente idénticos, pero han cambiado una serie de cosas. Esos pequeños detalles que se encargan de marcar la diferencia entre un buen título y otro que no lo es. Para empezar, el propio argumento.
La historia arranca donde termina el primer Baldur's, aunque no necesitamos conocerla para meternos de lleno en la acción. Tras el desenlace final, el protagonista y su grupo han sido capturados por un misterioso hechicero llamado Irenicus. La aventura empieza en sus mazmorras, cuando Imoen nos ayuda a escapar de nuestra jaula. A partir de aquí comienza una historia muy absorbente, llena de tramas y personajes que se entretejen de una manera que se antoja absolutamente aleatoria. BG 2 es un excelente ejemplo de lo que significa una trama 'no- lineal'. Cada argumento paralelo es tan interesante o más que el guión principal, y ofrece un sin fin de posibilidades. Por ejemplo, tendrás la oportunidad de convertirte en señor feudal, o dirigir tu propio circo. Aunque a simple vista el mapa principal parece pequeño, cada ciudad tiene tantas localizaciones y hueco por descubrir que tendrías que invertir muchísimos días en verlos todos.
El aspecto gráfico es muy similar al de secuelas como el BG 1 o el Icewind Dale, aunque es posible emplear resoluciones de 800 x 600, e incluso forzar -literalmente- el uso de resoluciones mayores. Una pequeña innovación es el uso de aceleración 3D basada en OpenGL para recrear ciertos efectos, como los hechizos. Al margen de florituras técnicas, cada escenario es toda una obra de arte. Jamás, en ningún otro juego, había observado gráficos tan cuidados, con tanto nivel de detalle, casi fotorealista, y tal despliegue de imaginación. Las animaciones de los personajes, por otra parte, se han suavizado y tienen ahora una mayor naturalidad. Por si todo esto fuera poco, a tal despliegue visual hay que añadir los excelentes efectos atmosféricos tales como la noche o la lluvia.
Lo negativo es que toda esa calidad se paga. Se paga en tiempos de carga. Llega a hacerse un poco tedioso ver el círculo de progreso incluso al entrar en cualquier tienda.
El sonido en BG 2 no anda muy detrás de sus gráficos en cuanto a calidad. Por una parte, la música está en perfecta armonía con el juego, y se sincroniza bastante bien con la acción. Por otra parte, los distintos efectos sonoros (el susurrar de las hojas en el bosque, las conversaciones y el trajinar de los paisanos en una aldea) son toda una delicia. Las voces comparten ese nivel de calidad pero, para mi gusto, pueden llegar a ser tediosas (Jaheira, por ejemplo, suelta una insufrible parrafada cada vez que recibe un golpe, que puede llegar a crispar los nervios al décimo o undécimo combate, cuando la haya repetido cuarenta veces). Hay ciertas voces, por cierto, que no concuerdan con la actitud del PNJ que habla en ese momento o con la situación (por ejemplo, un tabernero que exclama que tiene buena cerveza para nosotros al vernos entrar, y que, sin embargo, al hablar con él resulta ser hostil y se niega a vendernos nada). Otras voces, como las espontaneas conversaciones de los miembros de nuestro grupo, suelen resultar absolutamente fuera de lugar. Por ejemplo, cierto personaje que habla tranquilamente de su viejo hogar... justo cuando acaba de enfrentarse a un combate a muerte y tiene el cuerpo señalado por heridas abiertas (no sé de qué están hechos mis lectores, pero a mí no se me ocurriría saltar con otro comentario que no fuera un Ay.) Otro se queja de que tiene las piernas entumecidas... después de correr por delante de una enloquecida horda de trolls.
Otro apunte, es el mediocre doblaje al español. Parecen haber contratado por horas a tres o cuatro desocupados cualquiera para hacer las voces (a mi tío el albañil para caracterizar al guerrero, a mi abuela, la que tiene bronquitis para hacer la voz de sensual ladrona, y al tonto del pueblo para ponerle voz al malo).
¿Pero, al fin y al cabo, qué es Baldur's Gate 2? Sobre el papel, es una adaptación de las reglas del Advanced Dungeons and Dragons (algo así como la Santa Biblia del rol) a nuestros ordenadores. Se ha intentado respetar todas las reglas del juego original, desde la creación de personajes a las secuencias de combate. Algo que, sinceramente, sólo llamará la atención de los fanáticos del AD&D, mientras que al resto nos importará un real comino. En la práctica, explota el típico concepto del juego de rol en perspectiva isométrica. Sin embargo, y es aquí donde BG 2 marca la diferencia, es en el nivel de complejidad de sus sistemas de creación de personaje, de combate o de hechizos. Más que en ningún otro juego, hay que prestar especial atención a las características que definen a nuestro personaje, a ese +1 de más o de menos en tal o cual habilidad que pueden marcar luego la diferencia entre la victoria o la derrota.
Con respecto a la primera parte, se ha diversificado las razas (hasta siete) y las clases de personajes a escoger (hasta un total de 33, si no he contado mal lo que pone en el manual). Encontraremos también más armas y armaduras con las que equiparnos, más enemigos para hacernos la vida imposible, en definitiva, más de todo que le gusta a todo aficionado a los juegos de rol para ordenador.
Entre esos detalles que hacen ganar puntos positivos al juego, hay que contar las posibilidades de configuración. Es posible ajustar mucho más el nivel de dificultad de juego (lo que ayuda a convertir ciertas zonas que parecen imposibles en un reto divertido), pero también es posible ajustar los parámetros del juego de acuerdo a las capacidades de nuestro hardware. Dos barras nos ayudan a determinar el nivel de detalle de los gráficos y el sonido según la potencia de nuestro procesador y de nuestra tarjeta gráfica.
Una vez dentro del juego, una opción que considero un enorme acierto es la posibilidad de incluir nuestras propias anotaciones en el diario del protagonista. Por si esto no fuera poco, en el mapa del terreno veremos automáticamente marcados los puntos más interesantes (como tiendas o puertas especiales), pero también podremos incluir nuestros propios apuntes. Es una auténtica gozada. Por ejemplo, podrás señalar el lugar exacto de ese personaje al que luego tendremos que devolver cierta cosa, o recordarte donde está ese herrero que te vende esa maza +2.
Como ya es habitual en la saga BG, aquí nos encontraremos una increíble cantidad de información a lo largo del juego. Cada arma o armadura más o menos especial tiene su propia historia (no quiero imaginar cuánto tiempo han mantenido atado al guionista a su silla para que invente todo eso, pero han tenido que ser muchos, muchos días), cada hechizo u objeto especial incluye una detallada descripción de sus efectos y, por si esto fuera poco, a lo largo del juego es posible encontrar una abrumadora cantidad de libros y pergaminos que enriquecerán nuestro conocimiento de las tierras de Awn.
Con respecto al juego en red, siguen las opciones vigentes en la primera parte. Un jugador hace de líder de grupo, mientras que las demás pueden unirse libremente a él. La experiencia de BG 2 se engrandece enormemente teniendo por compañeros a jugadores humanos... ¡siempre y cuando encuentres a tipos capaces de pasarse tantas horas enganchados al ratón como tú!
En conclusión, no sólo he renunciado a todos los prejuicios que me inspiraba la saga BG, sino que estoy dispuesto a apostar que la futura elección de los mejores juegos del 2001, Baldur's Gate 2 tendrá mucho que decir. Ahora mismo, sin ninguna sombra de duda, está en lo más alto del género.
CONSEJOS:
En realidad, jugar al rol (papel u ordenador) es bastante fácil: imagínate que tú eres ese tipo que ves en la hoja del personaje o en la pantalla. Así de fácil. Ves a lo lejos a cuatro enormes trolls, tamaño extra- familiar, con unas zarpas que parecen anclas de petrolero... ¿de veras te lanzarías de cabeza a buscarles pelea? ¿O te lo pensarías al menos dos veces?
Supongo que has captado el mensaje.
El segundo consejo es que tengas en cuenta que no juegas con individualidades, sino con un grupo. Me explico: un solo personaje jamás llegará a reunir todos las talentos necesarios para completar la aventura. No confíes en un superhéroe que lo resuelva todo. Por el contrario, debes buscar un equilibrio de talentos en el grupo, que cada personaje complemente a los demás. En un buen grupo no puede faltar un par de buenos guerreros en primera línea, un ladrón competente para detectar trampas y abrir esas enojosas cerraduras, algún mago con artillería pesada para debilitar o rematar al enemigo. Y algún que otro clérigo o equivalente para proteger y curar al resto.
Salva, salva el juego siempre que puedas y, por si acaso, vuelve a salvar. Nunca se sabe cuándo aparecerá ese enemigo destinado a mandarte a tu casa metido en una bolsita de cuero.
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