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Análisis
Ground Control
Género: -
Compañía: -
Distribuidora: -
Plataforma: PC

 
Juan J. Fermín (szandor@ludics.com)

Después de éxitos del calibre de Shogun Total War, parecía muy difícil decir la última palabra en el mundo de la estrategia. Pero ha llegado un juego capaz de saltarse el listón establecido por todos sus antecesores. Esa genialidad se llama Ground Control, y se ha convertido en lo mejor de su género.

Ground Control apuesta por el elemento bélico, olvidándose de la gestión de recursos al estilo Sim City, del que tanto se ha abusado en los últimos años. Como en una misión real, dispondremos de un número limitado de efectivos para cumplir los objetivos que nos señalen, por lo que cada unidad se convierte en un recurso único e irreemplazable, obligándonos a afinar nuestras decisiones en el campo de batalla. Si lo tuyo es el olor a pólvora y el tronar de la munición de alto calibre, vas a pasártelo realmente en grande.

El juego rezuma calidad en todos sus detalles, y desde el primer momento quedará muy claro el excelente hacer de sus programadores. La instalación del juego ocupa relativamente poco espacio, incluso si decidimos transferir todos los archivos a nuestro disco duro, y ya metidos en faena, se ha trabajado para reducir al máximo los tiempos de carga. Hay que destacar que la introducción del juego se ha producido empleando gráficos del propio juego, lo que por habla por sí sólo de la maravilla que se esconde tras la carátula de Ground Control.

El menú principal ofrece todas las opciones que son de esperar, destacando la multitud de ajustes que es posible hacer en el apartado gráfico, algo vital para hacer compatible el juego con los ordenadores menos potentes. Es posible el juego en red, e incluso jugar en los escenarios personalizados que ya empiezan a circular por Internet. Si accedemos al Modo de Campaña, tendremos la oportunidad de familiarizarnos con todos los aspectos del juego en una tutorial dividida en tres misiones. Esta fase de aprendizaje está tan bien realizada que cualquiera puede dominar todos los controles en apenas diez minutos. A partir de ahí, podremos meternos de cabeza en la acción.

Asumiremos el papel de la comandante Sarah Parker, una oficial que ya ha demostrado su valía en varias operaciones, pero que se ha ganado la desconfianza del alto mando por algunas faltas de subordinación. Se ha convertido en un elemento sacrificable, y a ella se recurre para las misiones más sucias. Estamos a principios del siglo XXVI, y dos potencias se enfrentan entres las estrellas, sobre el suelo de cada planeta que valga la pena conquistar, la Corporación Crayven y la Orden del Nuevo Amanecer. La una basa su poder en sus recursos económicos, la otra en el fanatismo religioso. Recientemente, el conflicto entre ambas potencias ha adquirido un nuevo matiz, con el descubrimiento de ciertos recursos de factura alienígena en la superficie del planeta Krig- 7B. Precisamente, la misión de la comandante Parker, nuestra misión a lo largo de quince niveles, es participar en la conquista del planeta para asegurarnos del control de esas misteriosas riquezas. Después de lo cual nos pasaremos al otro lado, a las filas de la Orden del Nuevo Amanecer, para reconquistar todo el territorio perdido. En total, pues, treinta misiones repletas de emociones y sorpresas.

Cada batalla comienza con una sesión de briefing, que recuerda a las del Starcraft. Tanto aquí como en el resto del juego, disfrutaremos de un excelente doblaje a nuestro idioma, y que cuenta con un nivel aceptable de dramatismo. Una vez que conozcamos los distintos objetivos de nuestra misión, así como cualquier información adicional que pueda sernos útil, podremos configurar a las fuerzas disponibles. En toda batalla, nuestra fuerzas serán aerotransportadas por un carguero, y aquí podremos repartir a nuestras fuerzas. Podremos decidir, por ejemplo, si queremos trasladarlas de una vez, o ir depositándola en distintos grupos algo que, desde el punto estratégico, nos puede resultar muy útil. También podremos equilibrar las características de cada unidad, de acuerdo a distintos patrones. Por ejemplo, podremos aumentar su potencial ofensivo a costa de disminuir su movilidad o su capacidad defensiva.

Una vez que comencemos a jugar, lo primero que nos llamará la atención es el diseño de los escenarios. Auténtico 3D. Todos los relieves del terreno están soberbiamente representados, e incluyen imponentes cotas, barrancos o vaguadas, subiendo un escalón por encima de lo visto en Shogun Total War. Pero eso no es todo. Lo de verdad impresionante es el sistema de vistas. Tendremos un control absoluto sobre la perspectiva. Podremos manejar la cámara como si de un juego de acción en primer persona se tratara, lo que incluye bajar la vista al nivel del suelo, para regalarnos la sensación de estar codo con codo con nuestros marines del espacio repartiendo plomo. Una auténtica gozada. Todas las unidades han sido trabajadas con el mismo esmero que personajes del Quake III o el Unreal Tournament. Los efectos visuales, como las explosiones, son espectaculares, y no pierden nitidez ni siquiera cuando se presencian a corta distancia, incluso podremos ver los impactos de las balas que no alcanzan a su objetivo hundiéndose en el terreno circundante. Y por si todo esto no fuera poco, los efectos de sonido comparten el mismo nivel de perfección. Te entrarán unas ganas locas de darle caña a esos altavoces tan majos de 250 Watios que tanto llaman la atención en todo el barrio.

La interfaz es tan sencilla de usar que, a priori, te resultará difícil imaginar la enorme cantidad de controles disponibles. Se basa en el viejo sistema de seleccionar unidades arrastrando el ratón, o pinchando en una unidad concreta, para luego mandarlas a actuar con otro simple clic. Pero se ha incluido pequeños iconos en la parte inferior de la pantalla, que representan a tus fuerzas, lo que te permitirá dar órdenes más rápidamente. Desde la interfaz principal, podrás determinar el despliegue de cada unidad (llamados aquí línea, caja y columna), cada uno de las cuales es idóneo para una función concreta dentro de la ofensiva o la defensiva. Por ejemplo, la formación en línea es la ideal para el ataque o el reconocimiento de espacios abiertos, mientras que la columna es apta para la infiltración o para cualquier tipo de movimiento en el que necesites una buena defensa en los costados. Además, podrás decidir la actitud de tus unidades, es decir, puedes ordenar que disparen a cualquier cosa que se mueva, que sólo empleen sus armas cuando sufran fuego directo, o que se mueven ignorando cualquier tipo de ataque. Por ejemplo, el último caso es útil en el caso en que quieres alcanzar un punto a toda costa, sin sufrir ningún tipo de retraso.

Toda misión se inicia con el desembarco de tu fuerza mediante aerotransporte. En el mapa táctico verás presentado tu objetivo más inmediato, así como una breve descripción de lo que debes hacer. Además de tus fuerzas, contarás con un vehículo en el que viaja tu comandante. Aunque poco eficaz como fuerza ofensiva, su capacidad para transportar tropas de a pie y curar a todas las fuerzas cercanas, lo convierten en una unidad de apoyo de incalculable valor. Pero, y este es el problema, no puedes permitir que lo destruyan. Como si fuera el Rey del ajedrez, su destrucción implica el fracaso automático. Dispondremos de unidades de infantería, de vehículos ligeros y pesados, incluso de unidades de reconocimiento y ataque aéreo. Y por si todo esto fuera poco, cada unidad puede ser equipada con armas especiales, como morteros para los marines o munición de uranio empobrecido para los carros.

La IA del enemigo es, sencillamente, terrorífica. Buscará sistemáticamente tus puntos débiles, se aprovechará sin piedad de tus momentos de duda, incluso maniobrará para confundir a tus fuerzas y hacerlas caer ante el fuego propio. Por si esto no fuera poco, en ningún momento tendrás ocasión de pensar que juegas con ventaja. Tus tropas siempre se te antojarán miserablemente escasas, y te faltará tiempo para comprender que está sucediendo a tu alrededor y reaccionar en consecuencia. No hay ningún botón de pausa, y la acción te sobrepasará a menos que tengas los nervios templados y grandes reflejos mentales. Más aún, en medio del combate, tus objetivos pueden cambiar de repente. Se te puede señalar un objetivo a destruir cuando pensabas quedarte cómodamente asentado en el terreno, o se te puede notificar que quedan tantos minutos para la llegada de refuerzos enemigos cuando creías tener la victoria a mano.

En resumen, se te cortará la respiración más de una vez, no digamos ya si enfocas al nivel del suelo. No sabría definirte muy bien la sensación que causa un carro de combate enemigo avanzando hacia nuestra posición mientras dispara su peor arsenal, o el efecto que causa presenciar una batalla aérea sobre nuestras cabezas, viendo las explosiones de los misiles que yerran el blanco a nuestro alrededor.

Tal maravilla también tiene algunos defectos. Pese a la sencillez de la interfaz, cuando hay muchas unidades enzarzadas en combate, resulta muy difícil hacerse con el control de la situación. El juego tiende a relentizarse en esos momentos, incluso en máquinas relativamente potentes. La dificultad del juego, por otra parte, exigirá mucha paciencia en algunos momentos. Si bien las misiones iniciales son bastante sencillas, hay escenarios que parecen haberse diseñado para frustrar al jugador, peor aún teniendo en cuenta que no es posible tomarse un respiro para meditar nuestro siguiente movimiento. Otros defectos menores son la baja resolución de los videos introductorios, así como la escasa animación con la que se ha dotado a los personajes que intervienen en las sesiones de briefing.

Tal vez, la única mancha capaz de empañar un poco este título, sea la ausencia de otros modos de juego, además del de Campaña. El juego individual podría haberse salpimentado con opciones para configurar los combates, permitiéndonos elegir nuestras fuerzas y las del enemigo, el tipo de terreno o el tiempo disponible.

Ground Control es uno de esos juegos que marcan época, el primero que ha sabido combinar lo mejor de la estrategia con las posibilidades de los gráficos en 3D y toda la emoción de los arcades en primera persona. Una obra maestra dentro de un género ya gastado por ideas manidas y montañas de clónicos iguales entre sí.
 
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