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Historia de los Videojuegos (2)
Género: -
Compañía: -
Distribuidora: -
Plataforma: Especial

 
Juan J. Fermín (szandor@ludics.com)

HISTORIA DE LOS JUEGOS
(LOS MEJORES JUEGOS DE LA HISTORIA)


Cuando me senté frente al teclado, bien arremangado y provisto de suficiente tabaco y Coca-Cola, mi idea era hacer una recopilación con los mejores videojuegos que han aparecido en los últimos veinte años. Pero empecé a quedarme sin bebida ni cigarrillos cuando llevaba unas cuatro horas desenterrando información de la red. Las páginas web que incluyen 'mejor juego de la historia' en su descripción las hay a patadas, a punta de pala, más que perros descalzos. Comprendí que nunca ha habido un criterio solido para definir qué es bueno y que no lo es en el mundo de los videojuegos. Cada uno barre para casa, y cada cual encumbra al juego de sus amores, incluyendo los supuestos profesionales del ramo, ateniéndose a sus preferencias personales. Tampoco podemos decidir si un juego fue bueno o malo ateniéndonos a su volumen de ventas, ya que la historia ha sido injusta con auténticas joyas, y se ha encargado de convertir en grandes clásicos a verdaderas bazofias, como sigue sucediendo hoy día.

Así que, y sintiéndolo mucho, con absoluta arbitreriedad y basándome en lo que me gusta y en lo que no me gusta, y sobre todo en lo que conozco, voy a escribir acerca de los juegos que he considerado que merecen llevar la etiqueta de 'best game of the History'

Los clásicos nunca mueren, que se le pregunten a la Atari 2.600. Veterana como ninguna, se mantuvo unos treces años en el mercado, hasta que la llegada de sistemas relativamente baratos y muy superiores, como la Nintendo y la Master System, le cavaron la fosa. El Elvis de los videojuegos, el incombustible Rey, fue sin duda el Pac-Man. ¿Quién no se ha pasado horas moviendo a ese trozo de queso con una tajada de menos, huyendo de los fantasmas, para luego ir a por ellos cuando se volvían vulnerables? Otro gran éxito de la Atari fue el Space Invader, que inauguró uno de los grandes géneros del entretenimiento informático, el de los matamarcianos. Y otro tanto puede decirse del Mario Bros, ese personajillo que tenía que subir un andamio esquivando los toneles que le lanzaba un gran gorila. Aquel juego se convirtió en el padre de otro gran género, el de los juegos de plataformas. Otros títulos lejendarios fueron el Asteroid, una conversión de la máquina recreativa de mismo nombre, el Adventure, que fue el primer embrión de los juegos de acción, el Centiped, el Pitfall...

Los ochenta fueron la época dorada de los ordenadores personales: Commodore, CPC Amstrad, Spectrum y, más tarde y sólo los que tenían papás adinerados, el Amiga. Fue sin duda un periodo de máxima creatividad, en la que se crearon grandiosas obras maestras. Todos tenemos en la memoria títulos como el Renegade, el Exploding Fist, la Abadía del Crimen, Green Beret, Arkanoid, Némesis, The Hobbit, Army Movie... Pero esos juegos compartían el defecto de usar el casette como soporte lógico, exceptuando los pocos afortunados que disponían de disquetera de 5 ½, con las interminables tiempos de carga que ello suponía. Además, un ordenador no estaba al alcance de cualquier bolsillo, y nuestros padres se pensaban dos veces el comprarnos un juguete tan caro. El boom de los videojuegos estaba aún por llegar.

Mientras tanto, empresas como Taito, SNK o Capcom, se volcaban en el desarrollo de máquinas recreativas. ¿Cuántas veces habré mendigado una moneda de cinco duros, de esas antiguas, para poder echarla en la ranura de una recreativa? El periodo de máximo esplendor de estas máquinas fueron el año 87 y el 88, coincidiendo con lanzamientos tan lejendarios como el Street Fighter, el Golden Age y el genial Tetris. Los herederos del Space Invader campaban a sus anchas, caso de 1942 y sus secuelas o, usando una innovadora perspectiva, el Afterburner. También destacaban los juegos de carreras, como los inolvidables Out Road y el Hang On o el más tardío SCI, en el que teníamos que perseguir al coche de los malos. Fueron también los años en que la moda por todo lo ninja estaba en lo más alto. Casi todos nuestros héroes sabían kárate o lanzaban shuriken, caso del Shinobi, el Vigilante, el Dragón Ninja, las Tortugas Ninja, los Caverman Ninja y otros muchos que tengo en la punta de la lengua y que acaban en 'Ninja'. Se hicieron también muy populares los juegos de accion y plataformas, caso del Ghost 'n' Goblins, Altered Beast o Wonder Boy. También empezaban a asomar juegos del que tomaron muchas ideas los juegos de rol de hoy en día, como el Golden Axe o el excelente Dark Seal. Y por supuesto, a raíz del tremendo impacto que causó el Street Fighter, empezaron a crecer clones basados en el mismo concepto hasta debajo de las alfombras, grandes sagas como los Fatal Fury, los Samurai Shodown o los King of Fighters.También se popularizaron los shoot'em'up en vista más o menos subjetiva, como el Cabal, el Nam 1975, el Rambo III, y más tarde el Terminator II. También había juegos muy originales, con un estilo propio, como el Bubble Bobble o el Snow Bros, que triunfaron de tal manera que aún es posible encontrarlos en muchos bares y locales, incluyendo el ya mencionado Tetris. Más recientemente, y de la mano de SNK, hemos podido disfrutar de una genialidad llamada Metal Slug.

El mercado de los juegos estaba en alza, y sólo faltaba que una compañía consiguiera ofrecer al público un sistema que fuera asequible, y con la calidad suficiente para estimular al comprador. Con esa idea, Nintendo sacó la consola del mismo nombre. Fue un triunfo para la empresa, y toda una revolución en el mundo de los videojuegos aunque, como siempre, aquí en España tardamos algún tiempo en darnos por enterado. Sobre todo porque muchos eran reacios a abandonar sus queridos y carísimos ordenadores a favor de aquel desconocido y sospechoso trasto. Sin lugar a dudas, el éxito más rotundo de todo el catálogo de Nintendo fue el Super Mario Bros, un adictivo juego de plataformas. Hubo también otras maravillas, entre las que destacan Metroid, Castelvania, las dos partes del Zelda, o el Kirby's Adventure. Dentro del mundo de las consolas de 8 bit, el otro gran competidor era la Sega Master System, con títulos no menos lejendarios como la saga Sonic, el Phantasy Star, el Alex Kidd o la conversión de aquel curioso juego de compatible PC que tanto arrasaba en aquellas fechas, el Lemmings.

Pero cuando de verdad pudimos ver parte de las maravillas de los salas recreativas en nuestras casas, fue con el nacimiento de la Megadrive. Toda una institución en el mundo de los videojuegos. Su catálogo alcanzó más de quinientos títulos, y sería imposible hacer un lista con aquellos que mererían figurar entre los mejores de la historia. El más llamativo fue, sin lugar a dudas, el Sonic. Jamás se había visto a un personaje moverse con tanta velocidad por la pantalla, el juego era frenético y adictivo, con unos gráficos asombrosos. El Sonic 2 llegó aún más lejos, tras los cual la saga comenzó a decaer y a deslucirse. Gracias al Sonic, los juegos de acción y plataformas se convirtieron en el género por excelencia del mundo de las consolas, como demostraron el Aladdin, el Earthworm Jim, el Rey León, Astérix, el Ristar o las adaptaciones de recreativas como el Wonder Boy, o el Ghost and Goblins. También se hicieron muy populares los juegos de pelea, del estilo 'machaca y sigue andando', que tanto éxito tenían en las salas de máquina. Conversiones directas, como el Shinobi o el Golden Axe, y juegos originales como la genial saga de Streets of Rages. Por supuesto, la lucha 'one vs. one' también acabó en el televisor, caso del aclamado Street Fighter, Samurai Showdown o la polémica saga de Mortal Kombat. Los juegos de rol también su más alto nivel, con juegos como el Phantasy Star IV, el Shining Force o el Soleil, cada uno genial dentro de su propio estilo. En el género de los matamarcianos, el rey indiscutible fue el Thunder Force IV, que en muchos aspectos superaba a sus hermanos mayores de recreativa. También el mundo de la estrategia en tiempo real, que tiempo después triunfaría con los PCs, tuvo su hueco con el Dune 2, una adaptación del clásico de compatibles con mejores gráficos y una jugabilidad remozada. También hubo títulos más o menos inclasificables, como el Syndicate, o el Ecco the Dolphin, que se encargaron de sellar para siempre la leyenda de esta consola. Dentro del catálogo del Mega CD y la 32X hay poco que destacar, salvando el Sonic CD, el Jurasic Park o el Doom, la adaptación del bombazo que aquel momento estaba revolucionando el panorama de los juegos para PCs.

Todo lo dicho sobre la Megadrive es perfectamente aplicable a su más directa competidora en el mundo de los 16 bit, la Super Nintendo. Ambas consolas compartieron grandes éxitos, como los ya mencionados Street Fighter, o juegos de plataformas tales como el Mikeymanía, Astérix o Aladdin. Dentro del catálogo de la Super Nintendo destacan las reconversiones de sus antiguos éxitos de Nintendo, como el Super Mario Land, o juegos revolucionarios como el Donkey Kong Country, que ( si mal no recuerdo) presumía ser el primer cartucho de 32 Mbit. Pero en el terreno en el que sin duda destacó la Super Nintendo fue en el género del rol, aunque por desgracia muy pocos títulos fueron traducidos al inglés, y aún menos llegaron a importarse a España. Pese a todo, aquí tuvimos la oportunidad de disfrutar del Zelda, una obra maestra en su género, y de juegos no menos excepcionales como el Illusion of Time o el Secret of Mana.

Luego empezó la era de las consolas de 32 bit, cuyo declive estamos viviendo precisamente en estos días con el avance de nuevos sistemas como la Dreamcast o la prometida Playstation 2. Dos sistemas se antojaban ganadores en aquel periodo, la Playstation y la Saturn, y como ya sabemos, esta última se fue apagando por la culpa de su escasa oferta de títulos, muchos de los cuales apenas eran mediocres conversiones de juegos que habían triunfado en la Megadrive, pese a destellos de calidad como el Daytona. Los juegos que mayor impacto tuvieron de la PSX corresponden, sin lugar a dudas, a su primera época: Tekken, Ridge Racer, Wipeout, Battle Arena Thoshinden, Resident Evil. Auqneu también hubo éxitos más tardíos, como el irrepetible Final Fantasy VII, el Resident Evil o el Metal Gear, posiblemente sea éste último el más sólido candidato el título de mejor juego jamás aparecido para la Playstation. Dentro del catálogo del tercero en discordia, la Nintendo 64, habría que destacar el Mario 64 y la que se considera la mejor parte de la saga Zelda.

En el mundo de los ordenadores el panorama era bastante tibio. Los compatibles de principios de los noventa no podían competir en absoluto con las consolas, y la mayoría de los juegos aparecidos en este formato iban dirigidos a un público más adulto y sosegado. Fue la era dorada de las aventuras conversacionales, la niñez de las aventuras gráficas, entre las cuales hay que destacar el Monkey Island, el Maniac Mansión, el Broken Sword o, mucho más cercano en el tiempo, el Blade Runner. También aparecieron numerosos juegos de estrategia, como el Dune, el Space Marine, o el Centurion 50 A.D. Y de aventuras, como Simon the Sorcerer o Little Big Adventure. Pero el juego que devolvió el interés de los videoadictos por los ordenadores fue, sin lugar a dudas, el Doom, y más concretamente su secuela, el Doom 2. Fue el nacimiento de uno de los géneros más aclamados y sólidos del panorama actual el de la acción en primera persona. El creador del Doom, John Carmack, revalidaría el género con el Quake, que poco más tarde, y ya aprovechando el potencial de las tarjetas aceleradoras, sería seguido por su no menos genial secuela. Otra obra maestra que haría abandonar a muchos jugadores el mundo del consola a favor del ordenador, fue el Warcraft, y su secuela, el Warcraft 2, la obra maestra responsable del auge y definitiva consagración del género de la estrategia en tiempo real.

Por primera vez, los ordenadores comenzaron a ponerse por delante de las consolas. Un género que también contribuyó mucho a tal éxito fue el de la simulación. Incluso en el viejo Atari era posible encontrar un primitivo simulador especial, y se vieron intentos más o menos acertados en los siguientes formatos, por ejemplo, el F22 de la Megadrive. Pero los aficionados tuvieron que esperar a que el hardware estuviera a la altura de sus expectativas, y con la llegada de los primeros Pentium, empezó la avalancha. Dentro del género de la simulación espacial y aérea habría que destacar el Euro Fighter 2000 y distintos títulos inspirados en la saga de la Guerra de las Galaxias, como los X-Wing. Y ya dentro del mundo del motor, los distintos simuladores dedicados al mundo de los rallys o de la Fórmula 1, de los que hemos visto tantos y tan buenos, que no me atrevo a seleccionar ninguno.

Mientras estaba escribiendo esta parrafada, no he dejado de tener la sensación de estar olvidándome un montón de juegos que merecen también ser recordados, con los que me he tirado más de un día (y más de tres) pegado al joy. Como ya advertía al principio, en ningún momento he pretendido escribir un texto riguroso, que sirva como infalible material de consulta. Me he limitado en poner en orden mis recuerdos sobre todos aquellos juegos con los que he vivido tantos y tantos buenos (o malos) momentos.
 
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