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Análisis
Vanishing Point
Género:
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Compañía:
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Distribuidora:
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Plataforma:
DreamCast |
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Elias Ortega
(eidos@correoweb.com)
La "Champions League" Puede que Dreamcast tenga un serio déficit de juegos de rol. De acuerdo. Puede que no cuente con ningún buen simulador de fútbol. También lo aceptamos. Pero cuando nos toca hablar de juegos de conducción, ahí hay que callarse y quitarse el sombrero ante los títulos que existen para los 128 bits de Sega. Vamos a nombrar tres: Daytona USA, Ferrari 355 Challenge y Metropolis Street Racer. Ahí es nada. El listón está muy, muy alto si se quiere competir en este género. Es por esto que cuando Acclaim comenzó a hablar maravillas de su nuevo Vanishing Point no nos lo creímos demasiado. "Menudo farol" fue el primer pensamiento que nos vino a la cabeza. Afortunadamente, los prejuicios no tienen por qué estar ligados con la realidad y nos hemos topado con una auténtica joya dispuesta a batirse con los más grandes en igualdad de condiciones. Cuantos más, mejor.
Y... ¿cómo es? Nada hay en el género de la conducción que no se haya programado ya, y cada nuevo título no hace sino mejorar aspectos ya vistos en juegos anteriores. Así, poco se puede comentar de la esencia de Vanishing Point: juego de carreras con vehículos reales, abarcando desde una camioneta Ford a un Audi TT, pasando por un Dodge Viper, o un Lotus Elise. Se puede competir en una única carrera, a dos jugadores, en un torneo o incluso batirnos con otro corredor por Internet. Hasta ahí nada nuevo. Pero la gracia viene dada por el modo "Stunt Driver" en el que deberemos ir superando una serie de originales pruebas para obtener nuevos vehículos y opciones. Cabe destacar que no corremos exclusivamente por la primera posición, sino que lo haremos contra el reloj. Además, nuestras carreras tendrán lugar en vías públicas, con lo que deberemos de vérnoslas con inoportunos e incómodos domingueros que dificultarán infinito nuestra conducción. Completito, nada nuevo, pero completito.
Empezamos mal
Mal le irá a este juego si para todo el mundo "la primera impresión es la que cuenta". Y decimos esto porque las primeras partidas con Vanishing Point son auténticamente desquiciantes. ¿Por qué? Sencillamente porque de las decenas de opciones y vehículos que veremos en los menús sólo se pueden seleccionar uno o dos. Comenzamos escogiendo entre un Ford Explorer y un Ford Mustang, sólo para descubrir lo pésimamente que ambos responden a nuestro stick analógico. Parece como si los coches se encontraran constantemente haciendo aquaplanning y podemos esperar lo peor cada vez que nos acercamos a una curva cerrada con cierta velocidad. Si somos valientes, pacientes e insistentes iremos obteniendo más vehículos y opciones, descubriendo satisfechos que no sólo los nuevos coches se controlan mejor, sino que existe una opción para poder modificar nuestra conducción y hacerla más precisa. El sudor se ha visto recompensado, y de notable manera, pero una cosa es incluir secretos y bonus y otra es comenzar un juego sin poder escoger prácticamente nada.
Delicia visual Los tres juegos antes mencionados como monarcas del género en Dreamcast poco tienen que enseñar a este Vanishing Point, pues el juego que nos ofrece Acclaim está a la altura de esos gigantes. Todos y cada uno de los modelos incluidos están reproducidos a la perfección y hasta el mínimo detalle, ya sea un flamante Lotus o un simpático mini. Pero lo que más nos ha llamado la atención en los diseños de este título han sido los circuitos, trabajados exhaustivamente. Los decorados pueden ser tanto un puente metálico como un inmenso avión que sobrevuela nuestras cabezas, pero todos ellos tienen una pauta común: la perfección y belleza en su acabado. Pero unos diseños estupendos no servirían de nada si el juego fuera lento o padeciera de una física ilógica. Y ese no es el caso. Podremos disfrutar de una animación a 60fps sin ningún tipo de ralentizaciones y nuestros coches padecerán la fuerza centrífuga y los impactos como si de la vida misma se tratara (exceptuando que el vehículo siempre acaba sobre sus ruedas y que no sufre abolladuras de ningún tipo). Los cristales han sido realizados con unos sorprendentes efectos de transparencias, cosa que podremos observar también en el humo, e igualmente brillantes resultan las dobles texturas de los reflejos. Fuera del render en tiempo real, mencionar también que Vanishing Point incluye unas excelentes y frenéticas secuencias de vídeo, que aunque no resulten fundamentales en un juego de este tipo sí colaboran a que el jugador se ponga a tono para la partida. Podemos, decir, pues, que todo son alabanzas en lo que a los gráficos de Vanishing Point se refiere.
El sonido de la velocidad
Por norma general el sonido y los gráficos suelen estar a la par dentro de un mismo juego, siendo esto una muestra de la dedicación y esmero que la compañía ha puesto en el programa (aunque en ningún caso esto implique la calidad global del juego). Y Vanishing Point no podía ser menos. Los rugidos del motor están perfectamente recreados y son variadísimos, lo que colabora a nuestro despegue de adrenalina, así como los frenazos, derrapes y colisiones. Tal vez un poco más de estruendo cuando nos demos de bruces contra una pared hubiera venido bien, pero como tónica general podemos decir que suena estupendamente y que acompaña a toda la espectacularidad audiovisual de este juego. La música, por su parte, resulta agradable y propicia a un título de estas características. Se trata de composiciones techno muy rítmicas pero en ningún momento machaconas ni estridentes. Algún toque "new age" destaca en determinadas fases, pero tampoco nada digno de mención especial. Música para crear ambiente, eso es todo. Ni como para comprarnos el CD con la banda sonora ni como para anularla del juego. Agradable y con una función específica.
Opciones, modos, coches... Como ya hemos comentado anteriormente son infinitos los secretos que incluye este juego y que poco a poco deben ser encontrados. Esto se consigue, claro está, ganando carreras y batiendo records. Decenas de nuevos coches por descubrir o nuevos modos de configuración del juego son algunas de las sorpresas que nos depara Vanishing Point, que cuenta incluso con un modo de trucos para facilitarnos o hacernos más simpáticas nuestras partidas. La palma en este punto se la lleva, no obstante, el modo de juego "Stunt Driver". Consiste en una serie de pruebas que debemos de ir superando, a cada cual más original, loca y divertida. Desde saltar por una rampa para batir la marca de "lanzamiento de bólido" hasta demostrar quién es el mejor en hacer trompos y giros bruscos, este modo de juego nos ha parecido especialmente simpático, dejando atrás incluso a (Dios, que me perdonen si alguien se ofende) la obtención de los carnets de los Gran Turismo. Lo malo de todo esto: que comienzas con dos coches y poquísimas modalidades de juego. Lo bueno: que aparte de las carreras en sí mismas, tienes aliciente para seguir enganchado al juego.
Y... ¿es divertido? Cuando se habla de juegos de conducción, hay una diferenciación que siempre se realiza, y es si se trata de un "simulador" o de un "arcade". ¿Dónde situaríamos Vanishing Point? Un poquito más en el segundo grupo. Una vez que dispongamos de coches más manejables que los dos primeros que nos ofrecen nos daremos cuenta que no hay que saberse de memoria el circuito ni trazar perfectamente las curvas para poder estar entre los primeros y esto, en la mejor tradición Ridge Racer, gustará a unos pero defraudará a otros. No decimos en ningún caso que el juego sea fácil (algunas fases se hacen muy duras), simplemente que no requiere de la concentración y el perfeccionismo de un Gran Turismo. Nuestros adversarios de carretera demostrarán una sorprendente inteligencia artificial, dotada de notables dosis de mala leche, y esto colabora a darnos un juego muy entretenido, desafiante y, siempre que contemos con nuevos coches, sencillo de manejar. A dos jugadores siempre resultará simpático, pudiendo escoger entre partición horizontal o vertical, y la inclusión de una competición on-line siempre es un exotismo que agradecer.
¿Igual, mejor o peor? ¿Cómo situamos Vanishing Point respecto a los grandes? Daytona USA es el más frenético, Ferrari 355 el más realista y MSR el más bonito. Vanishing Point tiene un poquito de todos ellos, y la mezcla resultante en ningún caso puede ser mala. Está por encima de todos los anteriores en lo que a opciones, coches y secretos se refiere, pero no termina de alcanzar ese grado de genialidad necesario para convertirse en un auténtico "clásico". Si ya tienes alguno de los juegos antes mencionados y deseas hacerte con algo nuevo y más fresco, Vanishing Point es una opción muy recomendable, pero si no cuentas con ninguno de los anteriores en tu juegoteca, hazte con ellos primero. Siempre habrá tiempo y espacio para otro título, sobre todo si es tan bueno como este.
FICHA TECNICA
Plataforma: Dreamcast Distribuidor: Acclaim Desarrollo: Clockwork Games Género: Conducción Precio: 8,900 Ptas. Idioma: Castellano
Alternativas: Daytona USA, Ferrari 355 Challenge y Metropolis Street Racer Multijugador: 1 Fecha de salida: Ya a la venta
Lo mejor: Los distintos coches de que podremos disponer, así como todos los secretos y opciones. El modo Stunt Driver es original y divertido.
Lo peor: Tardas mucho en obtener los coches y opciones necesarios para poder disfrutar del juego. Las colisiones podrían ser un poco más realistas.
Gráficos: 91% Sonido: 78% Jugabilidad: 83% Adicción: 86%.
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